García Márquez en 15 minutos

Gabriel García Márquez
Premio Nobel de Literatura

Por Andrés Gaitán Gamboa

En un hotel, sin pensarlo dos veces Boris Muñoz decidió ambientar al lector así como Gabriel García Márquez lo ambiento a él para una entrevista. Describiendo los detalles del lobby, los extranjeros que cambiaban de idioma y hasta la vestimenta y gestos del maestro Premio Nobel. Haciendo comparaciones en la descripción del autor de Cien años de soledad con aceitunas y leche logra acercarnos más a la entrevista y sentirnos frente a frente en el ambiente donde García Márquez reside en la ciudad de la Gran Manzana.

Durante su espera, el joven novato piensa durante sus lapsos nerviosos que preguntas serán las que marcarán el rumbo de su entrevista. A pesar del cansancio revisa el equipo, la grabadora y sus preguntas, el momento es clave. García Márquez se había reunido con el presidente de Estados Unidos y como “mediador” entre él y Cuba debía tener importantes cosas que decir pero ¡¿cómo hacerlo en cuestión de quince minutos?!

Cuando por fin García Márquez se acercó a Boris el se encontraba nervioso, cansado, ya no sabía que esperar y menos después del comentario de la mañana:

 “…No entienden que la entrevista tiene sentido sólo cuando el entrevistado tiene algo que decir. Y yo no tengo nada que decir. Es mejor que no pierda su tiempo conmigo.”

Sin embargo la misma espera del novato hizo que el Premio Nobel de Literatura se sintiera con el compromiso de responder, aunque fuera solo por quince minutos.

Cuando el periodista empezó a preguntar fue muy claro como García Márquez buscaba ser objetivo y no quería que Boris mal interpretara sus palabras, para él son sumamente importantes sus palabras. A pesar de en unos momentos no dar en el clavo, como cuando busca citar a Ortega y Gasset y  García Márquez lo corrige diciendo (Yo citaría) a Dante, Cervantes y Juan Rulfo, el joven periodista nunca pierde el hilo y crea una entrevista maravillosa.

Me parece que el prepararse bien en una entrevista, conocer al entrevistado y el contexto social, político y económico es de suma importancia para crear una entrevista y definitivamente me centraría en hacer un trabajo de este calibre preparándome adecuadamente. En relación con Boris Muñoz el lo hizo, por lo que encontramos una entrevista que perdura a lo largo de los años.

El autor de la entrevista no se limito de alguna manera, a pesar de que García Márquez buscó evitarlo o cansarlo tanto física como mentalmente para que no consiguiera la entrevista él se puso al pie del cañon y llevó su trabajo hasta sus últimas consecuencias para conseguir un producto bastante bueno.

–A dos años del siglo XXI, ¿cómo ve usted la situación de América latina? Pobreza, drogas, violencia, corrupción… ¿seguiremos siendo un callejón de sueños sin salida?

-¿Por qué le preocupa tanto el periodismo? ¿Cuál es el papel que le asigna en la actualidad y en el futuro de Latinoamérica?

–Este año se cumplen cincuenta años de la publicación de su primer cuento, treinta de Cien años de soledad, quince del Premio Nobel. ¿Se ha detenido a pensar por un momento qué significa esto? En sus años de La Cueva de Barranquilla, ¿sospechó alguna vez que todas estaban grabadas en la palma de su mano?

–Si tuviera que contar una historia de amor en este momento, ¿cómo sería?

–¿Y cómo ve el amor en este momento?

–Usted ya no tiene quince ni dieciocho. ¿No ha cambiado el tiempo su ideal del amor?

–¿Se ha descubierto mintiéndose a sí mismo?

–¿Sigue preguntándose cada mañana frente al espejo quién es y cuál es su lugar en el mundo?

–¿Cuál es la frontera que separa al periodismo de la literatura?

–Una pregunta más. ¿A qué se debe que los escritores, pese a todas las debacles, sigan conservando el prestigio y autoridad que los políticos y los otros líderes de la sociedad han perdido?

–¿Cómo se ve a sí mismo en este momento?

 

Las preguntas que Boris Muñoz hizo a Gabriel García Márquez fueron las correctas para que el Premio Nobel se sintiera, aunque no en confianza, cómodo respondiendo la entrevista. Esas son algunas de las preguntas que yo utilizaría en otra entrevista a algún personaje de la talla.

En El octavo mandamiento el periodista prácticamente en el 80% de la teleserie es de un personaje que busca la verdad, que arriesga su vida por la ética y por sacar a la luz todo lo que los medios, el gobierno, los políticos y las basuras de la sociedad esconden. Epigmenio Ibarra no escatimó en el planteamiento de una profesión riesgosa en un país manipulado por el poder, el dinero y las relaciones.

Por otro lado encontramos que en la entrevista de Boris Muñoz un ambiente más tranquilo, un ambiente preparado sin querer para que la relación entre un maestro de la literatura diera lecciones de vida y de profesión a un periodista novato que a pesar de no tener la experiencia suficiente y que muchos creyeran que no estaba a la altura como para entrevistar al Nobel el aguantó y ha demostrado que esta por encima de muchos periodistas en el mundo.

Este ejercicio es realizado porque próximamente buscaremos crear una entrevista parecida a la que leímos hoy de Boris Muñoz y Gabriel García Márquez, sin embargo también es útil para la vida ya que me dio una mejor impresión del Premio Nobel y me enseño que sin importar la experiencia de un reportero  o escritor es posible sacar buenos resultados adelante si uno esta en verdad dispuesto a conseguirlos.

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